Comentaba yo, hace algunos años, con otro compañero ya desaparecido, quien era un alto directivo en otro Club de la ciudad, sobre la rigidez que se practicaba en algunas reuniones ordinarias que obligaban a que después de cumplir con la parte “ oficial", nos quedásemos en el parqueadero del Club del Comercio o en el segundo piso, para hacer algunos comentarios diferentes, por lo cual yo consideraba que debería haber más laxitud para que fuese una sola reunión. El interlocutor me contestó que eso no era posible, pues en el Manual de Procedimiento todo estaba escrito y no se podía modificar. No le creí, pero para no alargar una discusión sin fundamentos de mi parte, pues yo era el neófito, resolví aceptar con el “ah yo no sabía" y hasta ahí llegaron las cosas.
Ahora que se dio por sacar esta columna, que al parecer, el único que la lee es el past Gobernador Bayter, lo cual me enorgullece, me dio por revisar el tema con motivo de la pasada reunión en la que el compañero Jorge actuó como macero y cambió un poco el esquema usual, lo cual nos dio la oportunidad de ser más participativos.
Mi “nuevo Manual”, por ejemplo, solo contempla que para las reuniones semanales debe determinarse el dia, lugar y la hora; habla sobre las compensaciones, los invitados y los programas generales que en ellas deben tratarse tales como “discusión de asuntos de interés público, organización de programas sobre condiciones culturales, económicas y geográficas, con el propósito de ayudar a superar las posibles dificultades que puedan derivarse de la barreras entre países”. También se refiere a la prudencia y tolerancia que deben primar en las invocaciones; la sugerencia del no consumo de bebidas alcohólicas y la exhortación a no fumar en ellas. Estos, entiendo yo, son delineamientos generales. Lo demás, considero, es letra menuda que compete al presidente y/o a la junta directiva, pues en nuestro reglamento tampoco se especifica nada sobre este aspecto.
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