Me queda la inquietud por saber quien y cuando se empezaron a nominar a los meses de acuerdo a los ideales del rotarismo; lo cierto es que estamos en el mes del SERVICIO A TRAVÉS DE LA OCUPACIÓN y la compañera presidenta tuvo a bien ofrecernos algunos “tips” como seguramente dirá mi hija cuando regrese de los Estados Unidos.
El hecho de ser un rotario “raso” me permite decir lo que creo, sin que comprometa esta institución ya centenaria; a veces pienso que quien nos traduce los textos originales del inglés, lengua por excelencia del Rotarismo, no lo hace libremente, sino literalmente y ahí está el problema, para mi al menos.
Recuerdo que cuando me nombraron para ser director de esta “Avenida”, entonces la segunda, mi primer problema consistió en poder pronunciar de memoria el nombre de ella y tuve que idearme una nemotecnia, lo cual me resultó afortunadamente fácil pues estos métodos de aprendizaje eran la moda. La palabra fue SATO.
Ya superada esta primera fase me fui al Manual de Procedimiento. Ahora, afortunadamente, gracias al gobernador electo dispongo de la última edición (2007) y lo que allí decía y ahora se repite es casi lo mismo: el Servicio a Través de la Ocupación “tiene como finalidad promover la puesta en práctica de elevadas normas de ética en las actividades profesionales y empresariales, reconocer el valor y el mérito de todas las ocupaciones dignas y promover el ideal de servicio en el ejercicio a través de ellas. El papel de los socios consiste en conducirse en su vida personal y profesional de conformidad con los principios de rotary” (sic). Les confieso que no fue mucho lo que avancé en la comprensión de lo que debía hacer para promocionar mi avenida.
Sucedió que por esos días Arnulfo Castillo trajo al Club cuatro tomos sobre el rotarismo, en Inglés, de la colección The Rotary Basic Library –edición 1987- y como todavía no se me ha olvidado, ni el idioma, ni el acento piedecuestano se los compré tratando de ir a la lengua materna, fuente de nuestro Club de Servicio. Entonces sí entendí cual era mi oficio y no se si bien o regularmente o mal, traté de cumplir con la labor que el presidente de mi Club me había encomendado, lo cual me resultó muy fácil pues además en esos años me desempeñaba como profesor de ética en la Carrera de Instrumentación Quirúrgica de la recién fundada UDES y para mis clases debía indagar sobre la moral y la ética.
Para finalizar, considero que este tema como algunos otros en la vida real, deben desarrollarse continuamente utilizando lo que nuestras compañeras pedagogas Martha, Flor María y Ana Sixta usan hoy día; no la conferencia, que al decir de algunos, pertenece a la obsolescencia sino lo que está de moda: la sensibilización bien motivada y dirigida.
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