miércoles, 17 de febrero de 2016

CARTA ROTARIA # 185 DEL  17  de Febrero  de  2016

Redacción: CARLOS CORTÉS C.

MONOTONÍA.  DESIDIA. ABURRIMIENTO.

No sé qué es lo  que percibo en mi club en mis pocas asistencias  y que está haciendo tambalear mi espíritu rotario  después de tantos lustros. Lo digo sinceramente y no culpo por ello a quienes están al frente de nuestras reuniones semanales, pero es un hecho que cuando uno empieza a mirar repetidamente el reloj o a distraídamente a hojear algo mientras los demás intervienen,  es porque no se halla a gusto y quisiera  que el tiempo transcurriese más aprisa de lo usual.  
Alguien para contentarme me argumentaba que no debería  preocuparme pues el mismo sentimiento embarga a la mayoría de los clubes del distrito y que era suficiente con leer  la información que las redes continuamente están haciéndonos llegar y que ahora nos hablan de membresía. Lo grave le agregaba yo, es que los antiguos estábamos acostumbrándonos  a ello, pero los recién llegados escapaban más rápido de lo que habían ingresado, algunos frustrados, otros inconformes, con no buenos sentimientos acerca de nuestra organización  y que no resultaría fácil mantener  a este ritmo un grupo, cualquiera que fueran sus características y que esto no era bueno ahora que se aproximaba la Conferencia del Distrito y que así resultaría imposible lograr un 100% de asistencia a, ella como se deseaba.
René de Chateaubriand  decía que “el aburrimiento no puede existir dondequiera que haya una reunión de buenos amigos”.
Seguramente la palabra que sigue no expresa lo que yo estrictamente quisiera comunicar; Jaime lo expresa como ENTUSIASMO, pero si me parece portadora de un mensaje y por eso la transcribo.
Hace unos cuantos meses Lucy Nieto de Samper, en su columna de El Tiempo- Agosto 22 de 2015 escribía: “SOLIDARIDAD.

SOLIDARIDAD

Es tal vez una de las palabras más expresivas del idioma castellano. El diccionario la defina como “adhesión incondicional a la causa, o a las empresas de otros”. También, como “el sentimiento que impele a los hombres a prestarse una ayuda mutua”. Se puede decir, también, que la solidaridad es como una voz que alienta y que reconforta. Es una fuerza que transmite valor a quienes soportan preocupaciones y sufrimiento. Cuando las personas se ven enfrentadas a situaciones incompresibles y difíciles de manejar, es como un tónico que fortifica. Es una actitud que anima a quienes tienden a flaquear frente a esas situaciones que los seres humanos hemos tenido que soportar.

La solidaridad comunica esa fortaleza tan necesaria para poder afrontar las dificultades y así poder seguir hacia delante. La solidaridad cómo ayuda, cómo sirve, cómo se agradece. 

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