miércoles, 16 de diciembre de 2009

AUSENCIA.

Fue doloroso al regreso, saber que María Esperanza Gutiérrez de Castillo no nos acompañaría en estas festividades de fin de Año. Compartimos con ella desde antes de ser rotarios cuando aun se desempeñaba en su profesión y yo me hallaba dedicado a la docencia en la Universidad Industrial de Santander.
Después al llegar al seno de nuestro Club, en compañía de Arnulfo ,tuvimos un constante y largo contacto que se prolongó hasta cuando su salud no le permitió acompañarnos, pero si estuvimos pendientes a través de las amistades comunes que periódicamente nos hablaban de su estado y solo Dios es testigo de nuestras oraciones para pedirle por ella, al enterarnos de su irreversible situación .cuando quizá " su corazón se hallaba acongojado, la había dejado sin vigor y la luz de sus ojos le faltaba".
Sería redundante decir que Esperanza fue una "buena y justa persona", sin embargo cuando estas palabras se repiten con el verdadero sentimiento no creo que sobran; tampoco, desafortunadamente, sirven de consuelo, pero si ayudan a conservar la imagen de alguien que así lo fue y lo practico.Recordaremos su voz juvenil, su amabilidad mas evidente cuando éramos sus huéspedes y no escatimaba esfuerzos por hacernos sentir como en nuestros hogares; su trato afable cuando nos preguntaba con sinceridad sobre los nuestros. su franqueza, su jovialidad; como dice María Isabel, su sentido innato de la amistad, sin zalamerías, sin palabras discordantes; su resignación y fortaleza en sus momentos difíciles. Aunque en estos momentos no hay nada que nos consuele a los humanos y menos a los suyos y solo la espiritualidad puede ayudarnos repetiremos, para terminar este corto comentario las palabras del salmista: "Los ojos de Jehová están sobre los justos y atentos sus oídos al clamor de ellos".
Para Arnulfo y todos los suyos así como a toda la familia rotaria, un fuerte abrazo de solidaridad en estos tristes momentos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario